UPDATE: Un mes de guerra en Medio Oriente: destrucción, diplomacia estancada y escalada impredecible
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Con los ataques a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, y la previsible represalia iraní contra posiciones estadounidenses, israelíes o de sus aliados en el Golfo Pérsico, Medio Oriente se ha convertido en el escenario de una guerra que sumerge a la región en una nueva era de inestabilidad, cuyo alcance aún está por definirse.
Un mes de intensos y mortíferos bombardeos ha permitido a Washington e Israel cumplir algunos objetivos iniciales, como debilitar las capacidades defensivas y de lanzamiento de misiles de Teherán o eliminar a altos mandos del régimen, incluido su líder supremo, Alí Jamenei, asesinado en el primer día de ataques.
Sin embargo, lejos de provocar la caída del régimen, la República Islámica ha logrado absorber los golpes y parece haberse reorganizado para contraatacar. Su estrategia apunta a prolongar el conflicto —sin priorizar el costo humano interno— y maximizar el impacto en la economía global y en la opinión pública internacional.
Irán, entre los bombardeos y la represión interna
En una guerra aérea que se desarrolla a larga distancia, con gran atención mediática centrada en imágenes impactantes y en el impacto económico, resulta fácil perder de vista el efecto devastador sobre la población civil.
Hasta el 27 de marzo, el conflicto ha dejado más de 3.000 muertos, la mayoría en Irán y Líbano. Según el viceministro de Salud iraní, Ali Jafarian, más de 1.900 personas han muerto en Irán, entre ellas 240 mujeres y 212 niños, además de más de 24.000 heridos y unos 3,2 millones de desplazados, de acuerdo con cifras de la ONU.
Un informe de las organizaciones Human Rights Activists in Iran (HRA), Center for Civilians in Conflict (CIVIC) y Airwars documenta al menos 1.443 muertes de civiles entre el 28 de febrero y el 23 de marzo, incluyendo 217 menores. Estas cifras, advierten, son mínimas verificadas y probablemente aumentarán.
Ese mismo día, el presidente de la Media Luna Roja iraní, Pir Hosein Kolivand, denunció daños en más de 71.000 viviendas, cerca de 20.000 comercios, 290 centros de salud y 600 escuelas.
Lejos del levantamiento popular que buscaban incentivar el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, la población iraní vive entre refugiarse de los bombardeos y evitar la represión interna del régimen.
El informe de HRA documenta al menos 1.830 arrestos arbitrarios hasta el 19 de marzo, así como un endurecimiento de los controles y amenazas oficiales contra disidentes. Además, el acceso a internet se ha reducido a cerca del 1% de su nivel habitual desde el inicio del conflicto.
“El impacto combinado de los ataques aéreos y la represión interna limita gravemente la capacidad de las personas para desplazarse, comunicarse o acceder a atención médica”, advierte el informe.
Líbano, arrastrado por la escalada
En Líbano, el Ministerio de Salud reporta más de 1.100 muertos por los bombardeos israelíes, concentrados en el sur, el este, los suburbios de Beirut y algunas zonas del centro de la capital.
A esto se suman más de 3.200 heridos y más de un millón de desplazados, incluidos unos 370.000 niños, según Unicef.
El país se vio arrastrado al conflicto el 2 de marzo, cuando Hezbolá respondió a la muerte de Jamenei con ataques contra Israel, lo que desencadenó una intensa campaña militar israelí y una creciente incursión terrestre en el sur libanés.
Israel busca establecer una zona de seguridad hasta el río Litani, lo que podría derivar en una ocupación prolongada. Según ACNUR, uno de cada cinco habitantes ha sido desplazado, y unas 150.000 personas han quedado aisladas por la destrucción de infraestructuras clave.
El Golfo, entre la contención y la escalada
Irak es el tercer país más afectado, con más de 90 muertos en medio del fuego cruzado entre ataques contra milicias proiraníes y represalias iraníes contra bases estadounidenses.
En Israel, las víctimas superan la veintena, mientras que Estados Unidos ha perdido 13 soldados en la región.
Otros países afectados incluyen Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Siria, Omán, Bahréin y Arabia Saudita.
Los países del Golfo se debaten entre presionar por una solución diplomática o prepararse para una posible escalada. Qatar, Omán y Kuwait apuestan por contener el conflicto, mientras que Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Bahréin adoptan una postura más dura frente a Irán.
El estrecho de Ormuz, clave estratégica
Irán mantiene un bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Este control se ha convertido en su principal herramienta de presión sobre la economía global.
Además, según informes marítimos, fuerzas iraníes estarían imponiendo un sistema de “peaje” a embarcaciones para garantizar su paso seguro.
El impacto ya se refleja en el aumento de los precios del petróleo, la volatilidad de los mercados y el encarecimiento de productos básicos, lo que incrementa la presión política sobre Trump.
En este contexto, Washington ha abierto una vía diplomática, aunque Irán ha rechazado propuestas iniciales por considerarlas “injustas”. Aun así, no se descarta un encuentro directo entre ambas partes.
Trump ha pospuesto hasta el 7 de abril su ultimátum para atacar infraestructuras energéticas iraníes si no se reabre el estrecho. Sin embargo, si las negociaciones fracasan, podría optar por una escalada mayor, incluyendo ataques más contundentes o incluso operaciones terrestres.
Entre las opciones consideradas por el Pentágono figura la toma de la isla de Kharg, clave para las exportaciones petroleras iraníes, lo que implicaría el despliegue de miles de soldados adicionales en la región.
Mientras tanto, Israel ha anunciado que intensificará sus ataques, en un contexto donde cada actor busca mejorar su posición antes de un eventual alto el fuego.
En medio de estos cálculos estratégicos, Medio Oriente sigue al borde de una escalada mayor, con un costo humano creciente y un riesgo real de descontrol del conflicto.
Editor’s Insight:
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Source: This article was originally published in another language by France 24 – Noticias y actualidad internacional en vivo and has been translated and adapted for our global English-speaking audience. Read the original article here.